Educando para el Futuro

22 10 2009

En esta entrada de blog transcribo mi discurso dado durante la mesa redonda con el Presidente de Galicia Exmo. Sr. D. Alberto Núñez Feijóo. En la foto, de izquierda a derecha, el Presidente Feijóo, el Dr. Manuel Corpas (servidor) y el Dr. Carlos Conde.

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Empezaré recordando una de las frases iniciales del discurso de investidura de Toni Blair, promulgado ante millones de espectadores el 2 de mayo de 1997.

“Hoy – dijo Blair – hemos marcado los objetivos de nuestro gobierno: un sistema educativo de clase mundial.”

Más tarde, la política de Blair se resumiría como “educación, educación, educación”. Esta es la razón por la que hoy los aquí presentes nos hemos congregado en esta gran Universidad de Cambridge. Cambridge es cuna de algunos de los científicos más prominentes de la historia de la Humanidad: Isaac Newton, Darwin y Watson y Crick, estos dos últimos, descubridores de la estructura del ADN e iniciadores de la biología molecular moderna. Con el excelente respaldo del Presidente Feijoo, nos proponemos debatir y exponer nuestras ideas sobre la educación española. Los aquí reunidos pensamos que éste es uno de los mejores tesoros que se le puede dar a un país. Creemos que la base del futuro en España pasa por una reforma de su sistema educativo.Foto con Feijoo

Me gustaría describir mi ideal de educación, que quizá nos sirva de modelo para esta intervención. Utilizaré la palabras del director del colegio Eaton, William Johnson, quien ejerció su cargo durante los años cuarenta del siglo XIX. Dichas palabras describen su visión sobre lo que debe de ser el modelo de educación en Eaton:

“Uno va a una gran escuela no tanto por los conocimientos como por las artes y hábitos, por el hábito de atención, por el arte de expresión, por el arte de asumir al momento una posición intelectual, por el arte de entrar rápido en los pensamientos de otra persona, por el hábito de someterse a la razón, por el hábito de indicar asentimiento o disentimiento en términos graduados, por el hábito de sopesar pequeños datos de precisión, por el arte de determinar lo que se es posible en un tiempo dado, por el gusto, por la capacidad de distinción, por la valentía intelectual y por la sobriedad mental.”

Ahora, les invito a que piensen en sus propias experiencias de cuando fueron a la escuela ustedes mismos. Como se parecen al ideal que acabo de describir?

No creo que el panorama que hacemos en nuestras mentes sea tan ideal como lo descrito. Esto lo traslado al ámbito de nuestras universidades. A pesar del hecho de que una proporción considerable de las nuevas generaciones de españoles van a la universidad, nos encontramos con que muchos de ellos acaban con carreras inservibles que no les da para un trabajo.

Algunos de estos síntomas se observan cuando se compara el nivel de las universidades españolas con las mejores del mundo. Según el ranking de universidades del Times High Education del año 2009, la mejor universidad en España es la Universidad de Barcelona, ocupando el puesto 171 del mundo. Es decir, que no tenemos una universidad entre las cien mejores.

Para un país como España, este resultado es bien pobre.

La novena potencia económica del mundo debería tener universidades entre las 50 primeras del ranking. Enfatizo universidades con “S”, en plural. El Reino Unido tiene 29 universidades entre las 200 primeras. Esta Universidad, en la cual hoy tenemos el privilegio de estar, la Universidad de Cambridge, es considerada la segunda mejor del mundo, detrás solo de Harvard.

En las universidades Españolas falta internacionalización. Internacionalización de estudiantes, internacionalización de profesores, internacionalización de materias e internacionalización de lenguaje. Países como Dinamarca, cuya lengua nativa no es el inglés dan muchas de las clases universitarias en este idioma. No voy a negar que hay un esfuerzo por parte de instituciones universitarias y centros de investigación en España por tener como lengua vehicular el inglés.

Aunque no sea una carrera, hay indicios optimistas que marcan la diferencia y que demuestran que es posible proveer en España educación del máximo nivel. Por ejemplo, el MBA de la IESE (universidad de Navarra) en Barcelona ha sido votada por la revista ‘The Economist’ como la mejor escuela de negocios del mundo.

Esto es una prueba de que en España se es posible ser un líder en educación. Una educación que no se cierra dentro de las fronteras autonómicas o nacionales. Una educación que se abre al mundo, que es capaz de competir en la creación de talento y su retención. Una educación que no se basa en el conocimiento abstracto, sino en el mundo real. Una educación que produce personas con las disposiciones adecuadas y las capacitaciones técnicas para adaptarse a los rápidos cambios del mundo actual. Una educación que forme a personas capaces de competir en el plano global. Una educación que convierta a España en un país de grandes oportunidades.

Muchas gracias.

Manuel Corpas
17 de Octubre, 2009 Cambridge

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